
El amor tiene muchas formas. A veces es una promesa susurrada en privado. Otras veces se convierte en un acto público que transforma la historia de una familia. Este 14 de febrero, mientras el país celebraba el Día del Amor y la Amistad, 57 parejas en Silao decidieron dar un paso que trasciende lo simbólico: convertir su compromiso en certeza jurídica.
Desde temprano, el recinto comenzó a llenarse de sonrisas nerviosas, vestidos blancos, camisas recién planchadas y manos entrelazadas con fuerza. Madres acomodaban velos. Padres ajustaban corbatas. Niñas sostenían ramos improvisados. Abuelos observaban con esa mezcla de orgullo y nostalgia que solo provocan los momentos que marcan generaciones.



La campaña “Bodas con Corazón” no fue únicamente una ceremonia colectiva. Fue el resultado de un esfuerzo coordinado entre el Registro Civil del Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Silao, encabezado por la presidenta municipal Melanie Murillo Chávez, quien ha impulsado acciones enfocadas en el fortalecimiento familiar como eje del desarrollo social.
En su mensaje, la alcaldesa habló con cercanía. No recurrió a discursos largos ni a tecnicismos jurídicos. Habló de estabilidad, de armonía y de tranquilidad. Recordó que formalizar una relación no solo protege derechos patrimoniales, sino que brinda respaldo legal a hijas e hijos, facilita trámites y consolida proyectos de vida.

“Hoy no solo celebramos amor, celebramos compromiso y responsabilidad”, expresó ante un auditorio que respondió con aplausos sinceros.
Cada pareja tenía su historia. Algunas compartían décadas de vida en común y decidieron regularizar su situación tras años de convivencia. Otras apenas iniciaban su proyecto familiar. Varias llegaron acompañadas de hijos pequeños que corrían entre las sillas sin dimensionar que presenciaban el nacimiento formal de su hogar.
Entre los protagonistas destacó la historia de Armando González Montesinos y Jonathan Eduardo Jaimes García, integrantes de la comunidad LGBTTTQ+, quienes celebraron ocho años de relación antes de dar este paso. Se miraban con complicidad mientras esperaban su turno. Su testigo más fiel fue su mascota, un pequeño chihuahua al que llaman “perrijo” y que, inquieto, también formó parte de las fotografías del recuerdo. Su enlace representó no solo un acto de amor, sino un mensaje claro de inclusión y reconocimiento.

También sellaron su unión Laura Fernanda Alvarado y Yadira Pacheco, quienes compartieron abrazos largos con familiares antes de firmar el acta. La emoción no distinguía edades ni trayectorias.
En representación simbólica de las 57 parejas, Martín Antonio Martínez Ramírez y María Liliana Ramos Jasso realizaron el enlace central. Ambos explicaron que decidieron formalizar su matrimonio como ejemplo para sus hijos. “Queremos que crezcan con la certeza de que construimos esto con responsabilidad”, comentaron después del acto protocolario.

La jornada no se limitó a la firma de documentos. El Registro Civil del Estado, representado por su directora general Ana Victoria Torres Martínez, explicó a los asistentes los beneficios de la formalización legal. Habló de derechos sucesorios, de protección patrimonial y de acceso a programas sociales. Subrayó que la regularización del estado civil fortalece el tejido comunitario.
El síndico Álvaro Caballero Ledesma y las regidoras Anel Torres Rosas y Alma Delia Peñuelas fungieron como padrinos de pastel y banquete, gesto que añadió un toque cálido al protocolo institucional. También estuvieron presentes Juan Roberto Tovar Torres, presidente de DIF Silao, y la directora del sistema, Dolores Muñiz Tovar, quienes acompañaron a las familias en una jornada donde la institucionalidad se mezcló con la celebración.
Silao se sumó así a más de 300 bodas celebradas simultáneamente en municipios como León, Irapuato, Guanajuato y Pénjamo, dentro de una estrategia estatal que busca brindar certeza jurídica y fortalecer la estructura familiar como base del desarrollo social.



