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Ecocidio y crisis apícola en Guanajuato; apicultores denuncian serie de envenenamientos masivos

Guanajuato, Gto.- Una serie de ataques sistemáticos contra la apicultura en la región ha encendido las alarmas del sector agropecuario. Eduardo Ceja, presidente de la asociación ganadera especializada en abejas, denunció públicamente una ola de envenenamientos de colmenas que en los últimos meses ha cobrado la vida de cientos de miles de ejemplares, catalogando estos actos como un “ecocidio en serie”.

Un golpe devastador para la producción y el ecosistema

De acuerdo con el testimonio de Eduardo Ceja, los incidentes comenzaron hace aproximadamente cuatro meses y se han concentrado en zonas de León, San Felipe y los límites entre Santa Ana y La Arciniega. El modus operandi de estos ataques involucra la fumigación directa y deliberada de los apiarios con plaguicidas agresivos e insecticidas en polvo diseñados para exterminar plagas urbanas o agrícolas, como las hormigas.

Hasta la fecha, se han contabilizado al menos seis ataques graves en la región:

  • El caso directo de Eduardo Ceja: Un ataque masivo en su apiario ubicado rumbo a Santa Ana, donde se detectaron 115 cajones completamente afectados con abejas muertas y obreras agonizantes desorientadas.
  • Afectaciones a compañeros apicultores: Se documentaron eventos similares envenenando 100 colmenas de otro apicultor en La Arciniega, otras 100 en la zona de El Jagüey, además de incidentes adicionales en San Felipe.

En total, las pérdidas materiales ascienden a cifras alarmantes. Tan solo un siniestro de 100 colmenas representa una pérdida económica directa estimada en 400,000 pesos, sumando un acumulado que golpea severamente el patrimonio de los productores locales.

Impacto ecológico irreversible

Más allá de la pérdida económica y la muerte de las abejas, Ceja enfatiza que el daño ecológico es incalculable. La aniquilación de estos insectos polinizadores frena los procesos naturales de reproducción de los cultivos y la flora silvestre de la región. Como resultado, la producción de semillas en pastos utilizados para la engorda de ganado se ve directamente afectada, produciendo granos vanos y de baja calidad que repercuten en toda la cadena de la ganadería local (abejas, borregos, chivos y vacas).

Omisión institucional y falta de recursos

A pesar de haber interpuesto denuncias formales ante el Ministerio Público (MP) y reportado los hechos ante instancias estatales y municipales como la Secretaría del Campo (Secam), el SADER y el área de Desarrollo Rural, los apicultores señalan una respuesta nula o insuficiente.

Los productores acusan que las dependencias gubernamentales minimizan los siniestros bajo la percepción de que se trata de solicitudes de recursos económicos ordinarios, ignorando que se enfrentan a una catástrofe fitosanitaria y de seguridad. Actualmente, los fondos de contingencia para emergencias en el sector pecuario han desaparecido o se han visto reducidos al mínimo, dejando a los apicultores completamente desprotegidos frente a este tipo de atentados.

El llamado a la sociedad y a la autoridad

Ante este panorama desolador, la dirigencia apícola hace un llamado urgente en dos vertientes:

  • Conciencia ciudadana: Exhortar a la población a comprender el valor ecológico de las abejas y a reportar cualquier actividad sospechosa de fumigación o agresión en los apiarios, recordando que no se trata de simples incidentes menores, sino de un delito ambiental con graves consecuencias.
  • Acción gubernamental: Exigir a las autoridades estatales y de procuración de justicia que investiguen a fondo para dar con el responsable de esta serie de ataques, así como la creación de fondos de emergencia reales que permitan a los productores mitigar las pérdidas económicas tras un siniestro de esta magnitud.

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