
Yauhquemehcan, Tlaxcala. — En el Rancho Vega de Dolores, ubicado en el ejido de San Dionicio, PROMAPUL, S.P.R. de R.L., impulsa una propuesta familiar que rescata el valor del maguey pulquero y sus derivados. Bajo la marca “El Espíritu del Pulque”, la empresa tlaxcalteca aprovecha y transforma el maguey manso, conocido científicamente como Agave salmiana, en bebidas y productos con identidad regional.
La destilería artesanal fue fundada en 2008 con el propósito de recuperar conocimientos ancestrales vinculados a los destilados prehispánicos. Desde Yauhquemehcan, sus productores trabajan con una planta representativa del altiplano central, cuyo ciclo de maduración alcanza de 10 a 12 años. Del maguey obtienen aguamiel, pulque, licor de pulque, destilados y mezcal.

El proyecto tiene como protagonistas al maestro mezcalero Juan Dolores Morales Pluma y a los maestros destiladores Rodrigo Morales Pluma y Ulises Morales Pluma. También participa la botanista Laura Elena Rodríguez Gallegos, quien aporta el conocimiento de la herbolaria tradicional para la creación de licores con hierbas, especias y piloncillo.
Entre sus productos destaca “Tlacuache Pulquero”, destilado de pulque joven elaborado con fermentación en cueros de toro, doble destilación en alambique de cobre y maduración en botella de vidrio. También producen “Coyote Aguamielero”, un destilado de pulque abocado con cítricos, y “Murciélago Magueyero”, reposado durante seis meses en barril de roble.
La línea artesanal incluye “Tecoaque”, triple destilado de pulque con arrastre de flor de muerto y frutas, además de “Botica de Cantina”, licor de hierbas aromáticas, medicinales y especias maceradas en alcohol de pulque. La oferta se completa con pulque chamaquero, curados de frutas de temporada, miel de aguamiel y el mezcal “Saca Diablos”.
Este último producto retoma la elaboración del mezcal de maguey pulquero, con cocción en horno cónico de piedra volcánica, fermentación en tinas de encino con semilla de pulque y doble destilación en cobre. La propuesta mira hacia los vestigios de Cacaxtla, donde existieron hornos para cocer piñas de maguey entre los años 600 y 400 antes de Cristo.

La marca también distingue sus presentaciones con nombres ligados a la fauna, la historia y la cultura popular, como una forma de narrar el territorio desde el sabor.
Con cada botella, “El Espíritu del Pulque” presenta origen, memoria, trabajo familiar y orgullo tlaxcalteca. Sus productores transforman una planta histórica en una experiencia cultural que muestra la riqueza del campo y el saber comunitario.




