
En Ixtenco, Tlaxcala, el maíz no solo alimenta: también da forma a una economía creativa con identidad comunitaria. Durante la Feria del Maíz, productoras, artesanos y familias muestran el valor cultural y comercial de las semillas nativas, las hojas de totomoxtle y los granos multicolores.
Las manos artesanas transforman el maíz en cuadros decorativos, flores, collares, figuras, arreglos y piezas de ornato que reflejan la memoria del pueblo yumhú otomí. Cada color, textura y forma cuenta una historia ligada al campo, la herencia familiar y la defensa de la biodiversidad.

La feria también impulsa la venta directa, el turismo cultural y la promoción de productos locales derivados del maíz, como pinoles, harinas, dulces, atoles y alimentos tradicionales. Este encuentro incluye expo-venta de semillas nativas, artesanías, talleres y actividades comunitarias en torno al grano.
Para una revista empresarial, la historia de Ixtenco permite mostrar cómo una tradición puede convertirse en modelo de emprendimiento rural, conservación cultural y desarrollo local. El maíz, en este territorio, representa patrimonio, sustento y una oportunidad para llevar el talento artesanal a nuevos mercados.




