
La artesanía guanajuatense ha encontrado en la internacionalización una vía real de crecimiento económico y preservación cultural. Un ejemplo claro es Rosa Mexicano, empresa originaria de Valle de Santiago que ha logrado posicionar joyería y accesorios artesanales contemporáneos en mercados internacionales, sin perder identidad ni arraigo local.
Con el impulso del Gobierno de la Gente y el acompañamiento de la Coordinadora de Fomento al Comercio Exterior (COFOCE), esta micro, pequeña y mediana empresa consolidó un modelo productivo que combina diseño, tradición y estrategia comercial. Fundada hace 14 años por Julia Alejandra Gallardo, la marca apostó por dignificar el trabajo artesanal y convertirlo en una propuesta competitiva para el mercado global.

Desde 2018, Rosa Mexicano inició su proceso de exportación y actualmente participa en ferias internacionales de alto impacto como L’Artigiano in Fiera en Italia, Global Village en Dubái, así como exposiciones especializadas en Las Vegas y Los Ángeles. Estas plataformas no solo abren canales de venta, también validan la calidad y el valor cultural del producto guanajuatense ante compradores internacionales.
El proyecto tiene además un fuerte componente social. La empresa genera empleo local y fortalece la economía de familias artesanas, en su mayoría encabezadas por mujeres, promoviendo autonomía económica y estabilidad comunitaria. Cada pieza refleja horas de trabajo manual, técnicas tradicionales y una narrativa cultural que hoy viaja a otros continentes.

El caso de Rosa Mexicano evidencia que la artesanía puede ser un motor de desarrollo cuando se vincula con políticas públicas orientadas a la exportación, capacitación y acceso a mercados. Más allá de vender productos, se construyen marcas con identidad, se abren oportunidades y se proyecta a Guanajuato como un estado capaz de competir en la economía creativa global.




